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Una vergüenza para los derechos humanos
La violencia contra las mujeres es una vergüenza para los derechos humanos; sin embargo, en muchas sociedades la respuesta es el silencio, la apatía o la falta de interés de las autoridades. La inacción convierte a estas sociedades en responsables y cómplices de la violencia. Según el derecho internacional de los derechos humanos, todos los gobiernos tienen la responsabilidad de:
- Impedir, investigar y castigar todas las formas de violencia contra las mujeres, ya se produzcan en el hogar, el entorno laboral, la comunidad, la sociedad, bajo custodia o en situaciones de conflicto armado
- Adoptar todas las medidas necesarias para aumentar la autonomía de las mujeres y reforzar su independencia económica, así como para proteger y promover el pleno disfrute de todos los derechos y libertades fundamentales
- Condenar la violencia contra las mujeres y no invocar costumbres, tradiciones o prácticas en nombre de la religión o de la cultura con el fin de evitar la obligación de erradicarla
- Intensificar los esfuerzos dirigidos a elaborar o utilizar medidas legislativas, educativas, sociales o de otra índole encaminadas a prevenir la violencia; esas medidas pueden incluir la divulgación de información, educación en materia jurídica, campañas y formación de personal jurídico, judicial y de salud.
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Motivos de preocupación de Amnistía Internacional sobre la violencia contra las mujeres
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Únete a la campaña para acabar la violencia contra las mujeres
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