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Informe 2004
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Gambia

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Información general

En septiembre, Gambia firmó el Protocolo Adicional de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos relativo a los derechos de la mujer en África.

Ataques contra la libertad de expresión

En junio se inauguró la nueva Comisión Nacional de Medios de Comunicación. La Asociación de la Prensa de Gambia entabló una demanda ante el Tribunal Supremo cuestionando su constitucionalidad. La Comisión había sido investida de importantes poderes cuasijudiciales —incluida la facultad de obligar a los periodistas a revelar sus fuentes y de imponer condiciones para la concesión de licencias— y carecía de independencia. No obstante, el Tribunal Supremo no estaba funcionando, por lo que la demanda no fue atendida.

El periódico The Independent fue objeto de especiales ataques, y varios miembros de su personal recibieron amenazas de muerte o sufrieron malos tratos o detenciones. En septiembre, su redactor jefe, Abdoulaye Sey, pasó tres días detenido por el Servicio Nacional de Información, tras publicar un artículo en el que criticaba al presidente Jammeh. Los agentes del Servicio Nacional de Información negaron que estuviera bajo su custodia, lo cual hizo temer por su seguridad. Asimismo, según los informes, lo amenazaron con matarlo si seguía publicando artículos críticos con el presidente. Abdoulaye Sey quedó en libertad sin cargos.

En octubre, tres hombres no identificados incendiaron el edificio del periódico The Independent. El guardia de seguridad recibió un golpe que lo dejó inconsciente. Se anunció una investigación policial, pero, al parecer, no se llevó a cabo. La emisora de radio independiente Citizen FM, que había sufrido un incendio provocado con anterioridad, continuaba cerrada. Había sido clausurada en 2001, tras ser acusada por el gobierno de no pagar impuestos.

Detención en régimen de incomunicación y traslado ilegal de presuntos miembros de Al Qaeda

Bisher Al-Rawi, ciudadano iraquí, y Jamil Al-Banna, ciudadano jordano que gozaba de la condición de refugiado en el Reino Unido, fueron trasladados en secreto, probablemente a principios de enero, a la base aérea de Bagram, pese a estar pendiente la resolución de un recurso de hábeas corpus presentado en su nombre ante los tribunales de Banjul. Ambos hombres llevaban recluidos en régimen de incomunicación desde noviembre de 2002, fecha en que fueron detenidos en Banjul a su llegada del Reino Unido, donde residían.

En enero, un ciudadano marroquí estuvo detenido brevemente como sospechoso de mantener vínculos con Al Qaeda y luego fue expulsado del país.

Detenciones y juicios de presuntos golpistas

En julio, dos hombres sospechosos de participar en un ataque contra un cuartel militar de Farafenni en julio de 1996 fueron detenidos poco después de regresar de Liberia. Las circunstancias de su regreso no estaban claras. Al acabar el año no habían sido formalmente acusados de ningún delito. Otros tres hombres condenados a muerte en junio de 1997 por su implicación en el ataque seguían esperando el resultado de una apelación presentada por el Estado contra la anulación de su condena a finales de 1997. Todos ellos continuaban bajo custodia.

En julio, dos oficiales de las fuerzas armadas acusados de participar en una presunta conspiración golpista en junio de 2000 fueron absueltos, tras retirarse los cargos contra ellos. En octubre se retiraron también los cargos contra un tercer acusado, Momodou Marena. Todos estaban detenidos desde junio de 2000. Los juicios de otros tres detenidos, entre ellos Dumo Sarho, continuaron hasta el final del año.

Juicio de opositores políticos

En diciembre, el juez encargado del caso de Ousainou Darboe, dirigente de la oposición, y de cuatro partidarios suyos acusados de asesinar a un simpatizante del gobierno en 2000 decidió que el juicio debía continuar, aunque uno de los acusados tendría que ser juzgado in absentia. Los abogados de la defensa recurrieron contra esta decisión alegando que era inconstitucional. El Tribunal de Apelación no se había pronunciado al acabar el año. Se creía que los cargos obedecían a motivos políticos.

Lamine Waa Juwara, dirigente del Movimiento Nacional de Acción Democrática, fue acusado de sedición en septiembre, tras llamar a la protesta contra el gobierno, al que acusaba de corrupción y de incompetencia económica.

Mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina siguió practicándose de forma generalizada, sobre todo en las áreas rurales. En Gambia no había ninguna ley específica que prohibiera esta práctica.

Malos tratos infligidos por las fuerzas de seguridad

Hubo varios informes sobre palizas propinadas por las fuerzas de seguridad a la entrada de centros de detención. Un periodista de The Independent fue presuntamente golpeado en Banjul en agosto. Tres personas declararon ante el tribunal de primera instancia de Kanifing que habían sufrido malos tratos mientras se hallaban bajo custodia. Como consecuencia de ellos, según los informes, una mujer había abortado. En mayo, dos agentes de policía fueron detenidos en Brikama, tras ser acusados de golpear a un sospechoso.




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